Naturaleza de la filosofía
La naturaleza de la filosofía se refiere a su esencia: aquello que la hace ser lo que es y la distingue de cualquier otro saber como la ciencia, la religión, el arte o el sentido común. No se trata de estudiar su historia ni sus ramas, sino de responder a tres preguntas fundamentales: ¿qué es filosofar?, ¿cómo conoce la filosofía? y ¿para qué sirve?
Etimológicamente, filosofía viene del griego philos (amor, búsqueda) y sophia (sabiduría), por lo que significa amor a la sabiduría. No es posesión de la verdad absoluta, sino búsqueda constante y humilde de la verdad. En su definición real, es el saber racional, universal, crítico y sistemático de los fundamentos últimos de la realidad, del conocimiento, del obrar humano y del sentido de la existencia.
Su naturaleza se comprende por sus rasgos propios: es universal y totalizadora, racional, crítica y problematizadora, sistemática, fundamentadora o radical, reflexiva y práctica. Estudia toda la realidad (objeto material) desde sus causas y principios últimos a la luz de la razón (objeto formal). Nace de una actitud humana hecha de asombro, duda e insatisfacción ante la necesidad de sentido, que rechaza la mera opinión (doxa) para buscar el saber fundamentado (episteme).
En síntesis, la filosofía es un saber de segundo grado: no da datos útiles e inmediatos como la técnica, sino criterios para pensar, juzgar y vivir. No experimenta como la ciencia, no parte de la revelación como la religión y no se conforma con opinar sin justificar. Su naturaleza es preguntar radicalmente por el todo para orientar la existencia humana hacia la verdad y el bien.