Conductismo
El conductismo es una corriente de la psicología que surgió a principios del siglo XX, principalmente con John B. Watson en 1913, y que sostiene que el objeto de estudio de la psicología debe ser la conducta observable y medible, no los procesos mentales internos. Esta perspectiva surgió como reacción al estructuralismo y al psicoanálisis, que se basaban en la introspección y en conceptos subjetivos difíciles de verificar científicamente.
Los conductistas consideran que la conducta es una respuesta aprendida ante estímulos del ambiente. De este modo, el aprendizaje se explica mediante asociaciones entre estímulos y respuestas, y el entorno se convierte en el factor determinante del desarrollo humano. Entre sus figuras más destacadas se encuentran Iván Pávlov, con el condicionamiento clásico; B. F. Skinner, con el condicionamiento operante y el refuerzo; y Edward Thorndike, con la ley del efecto.
El conductismo tuvo una enorme influencia en la educación, la terapia psicológica y la modificación de conducta. Técnicas como la economía de fichas, la desensibilización sistemática y el refuerzo positivo se aplican hasta hoy. Sin embargo, también recibió críticas por ignorar los procesos cognitivos y emocionales, lo que dio paso a enfoques posteriores como el cognitivismo y el conductismo de tercera generación.