Organización Económica de Grecia
La economía de la Grecia Antigua fue la base material que sostuvo a la polis (ciudad-estado). No fue un sistema unificado, sino un conjunto de economías locales conectadas por el mar, condicionadas por una geografía montañosa con escasez de tierras fértiles. Por ello, la agricultura fue de subsistencia, centrada en la trilogía mediterránea (trigo, vid y olivo), y el crecimiento demográfico del siglo VIII a.C. impulsó la colonización en busca de grano y nuevas tierras.
El trabajo manual recaía principalmente en esclavos, metecos y campesinos pobres, pues el ciudadano libre lo despreciaba. Los talleres artesanales (ergasteria) producían cerámica, armas y tejidos, destacando la cerámica ática como producto de exportación. El comercio marítimo transformó a Grecia en una potencia comercial: exportaba vino, aceite y cerámica, e importaba trigo, madera y metales. Cada polis acuñó su moneda desde el siglo VI a.C.; el dracma ateniense se convirtió en moneda internacional, y surgieron banqueros (trapezitas) y préstamos marítimos.
El Estado intervenía poco: aseguraba el abasto, acuñaba moneda y cobraba impuestos indirectos, mientras los ricos financiaban gastos públicos mediante las liturgias. El contraste entre Atenas (abierta, comercial, con dracma de plata) y Esparta (cerrada, agraria y militar, con moneda de hierro e ilotas) muestra la diversidad de modelos económicos griegos. En conjunto, el mar, la colonización, la moneda y el trabajo esclavo permitieron el esplendor cultural de la polis, aunque mantuvieron la desigualdad social.