Organización Política de Grecia
La organización política de la Grecia Antigua se estructuró en torno a la polis o ciudad-estado, una comunidad autónoma e independiente en lo político, económico, religioso y militar. Cada polis contaba con su propio territorio (la ciudad urbana o asty y la zona rural o chora), leyes propias, ejército de hoplitas, moneda y espacios cívicos como el Ágora y la Acrópolis. La ciudadanía era excluyente: solo los varones libres hijos de ciudadanos tenían derechos políticos, mientras que metecos, esclavos (ilotas en Esparta), mujeres y niños quedaban fuera de la vida política.
Los griegos experimentaron diversas formas de gobierno: la monarquía (gobierno de un basileus, típica de la época micénica), la aristocracia u oligarquía (gobierno de los mejores o de unos pocos ricos), la tiranía (un individuo toma el poder por la fuerza apoyado por el pueblo, como Pisístrato en Atenas) y la democracia (gobierno del pueblo, cuyo modelo más perfecto fue Atenas).
Esparta representó el modelo oligárquico-militar, con un gobierno mixto atribuido a Licurgo: una diarquía de dos reyes, la Gerusía (consejo de 28 ancianos más los reyes), el Éforos (5 magistrados muy poderosos) y el Apella (asamblea de espartiatas mayores de 30 años que votaba por aclamación). Atenas, en cambio, evolucionó hacia la democracia directa mediante reformas clave: las de Solón (594 a.C.), la tiranía de Pisístrato, las reformas de Clístenes (508 a.C.), padre de la democracia, y el apogeo de Pericles en el siglo V a.C. Sus instituciones eran la Ekklesía (asamblea soberana), la Bulé de los 500, la Heliea (tribunal popular), los estrategos y el ostracismo. Esta democracia era directa pero esclavista y excluyente, pues dejaba fuera a más del 80% de la población.