Relieve y Paisajes de la Sierra Peruana
La Sierra del Perú es, en esencia, el gran edificio montañoso de los Andes: un territorio elevado, joven y dinámico que estructura el espacio geográfico del país. Este mapa aborda la región desde su dimensión física y morfológica, complementando los aspectos humanos y ecológicos ya estudiados: aquí el foco está en cómo se formó la cordillera, qué formas mayores la componen y cómo se distinguen sus paisajes a lo largo del territorio.
El origen de la sierra se explica por la subducción de la placa oceánica de Nazca bajo la placa Sudamericana, un proceso que provocó el levantamiento andino principalmente entre el Cretácico y el Terciario, durante el llamado movimiento andino. Por hallarse en el Cinturón de Fuego del Pacífico, la sierra es una zona de intensa actividad sísmica y volcánica, sobre todo en el sur del país, donde destacan conos como el Misti y el Ubinas.
Su morfología se organiza en tres grandes cordilleras: la Occidental, continua y de mayores alturas, que actúa como divisoria de aguas y alberga la Cordillera Blanca con el nevado Huascarán (6 768 m); la Central, entre los ríos Marañón y Huallaga, más erosionada; y la Oriental, que desciende hacia la Amazonía con las cordilleras de Carabaya y Vilcanota. Entre estas cadenas se abren paisajes singulares: el altiplano del Titicaco y la Puna de Collao, mesetas y punas de pastoreo, valles interandinos fértiles como el Callejón de Huaylas y el del Mantaro, y cañones profundos como los del Colca y Cotahuasi. Además, las cordilleras se anudan en macizos como Pasco, Huancabama y Vilcanota, que dividen el sistema en sectores.
A lo largo del territorio, la sierra presenta tres sectores con identidad propia: la sierra norte (Cajamarca, Piura), de cumbres menores y relieve suave; la sierra centro (Áncash, Junín, Huancavelica), la más alta y glaciar, con punas extensas y lagunas; y la sierra sur (Cusco, Puno, Arequipa), dominada por el altiplano y el vulcanismo.
Comprender el relieve de la sierra tiene valor práctico directo: los nevados y lagunas glaciares son reservas de agua para la costa y la sierra, las rocas andinas contienen el principal potencial minero del país y los paisajes sustentan el turismo. Sin embargo, este patrimonio físico es frágil: el retroceso de los glaciares por el cambio climático amenaza la seguridad hídrica y transforma los paisajes que han modelado la vida andina desde tiempos prehispánicos.