Periodo Lítico Peruano
El Periodo Lítico (aproximadamente 12 000 a. C. – 7000 a. C.) representa la etapa más temprana de la presencia humana en el territorio andino. Durante este horizonte temporal, los primeros pobladores se adaptaron a las condiciones ecológicas del Pleistoceno tardío y del inicio del Holoceno, caracterizándose por un estilo de vida nómada y una economía parasitaria o depredadora basada en la caza, la recolección indiferenciada y el marisqueo.
Socialmente, los grupos humanos se organizaron en bandas de cazadores-recolectores con un número reducido de integrantes, sin estratificación social marcada, refugiándose en cuevas y abrigos rocosos. En el ámbito tecnológico, desarrollaron diversas tradiciones líticas para la elaboración de herramientas de piedra, destacando las puntas foliáceas para la cacería de camélidos y cérvidos, así como las puntas con pedúnculo propias de la costa.
En este periodo destacan importantes evidencias arqueológicas como Piquimachay I, Guitarrero I, Paiján (primeros restos óseos humanos de la costa), Chivateros (taller lítico), Toquepala (primeras pinturas rupestres con escenas de chaco) y Lauricocha (entierros rituales y restos óseos de la sierra), que marcan el punto de partida de la evolución cultural en los Andes centrales.