Normas: reglas para convivir en orden
Las normas son reglas de conducta que nos dicen lo que está permitido y lo que no. No describen lo que es en la realidad, sino lo que debe ser para poder vivir en grupo. Sin ellas, la sociedad sería un desorden total, como un partido de fulbito sin reglas donde todos hacen lo que quieren y termina en pelea. Con normas sabemos qué esperar de los demás y hay orden y confianza.
Toda norma tiene dos partes: el supuesto, que es la situación donde se aplica, y la consecuencia o sanción, que es lo que pasa si la cumples o no. Además, todas comparten cuatro rasgos: son generales porque valen para todos en la misma situación, son obligatorias porque no son un consejo, tienen sanción si se rompen y buscan el bien común de todo el grupo.
Hay cuatro tipos de normas, de lo más suave a lo más fuerte. Las sociales son costumbres de cortesía como saludar o hacer cola, y se sancionan con crítica o rechazo. Las morales son reglas de tu conciencia sobre lo bueno y lo malo, como no mentir, y se sancionan con culpa o remordimiento. Las religiosas son mandatos de tu fe, como rezar, y se sancionan con castigo espiritual. Las jurídicas son leyes creadas por el Estado, como respetar la luz roja, y se sancionan con multa o cárcel.
Las normas jurídicas son las más fuertes porque son coercibles, es decir, el Estado te puede obligar a cumplirlas por la fuerza. Un mismo acto puede romper varias normas a la vez: si Jerson copia en el examen, recibe cero por el reglamento, que es norma jurídica, rechazo de sus amigos, que es norma social, y culpa interna, que es norma moral. Así, todas las normas se apoyan para cuidar el mismo valor, como la honestidad, y permitir la convivencia en orden.