Universalidad del pensar filosófico
La universalidad del pensar filosófico significa que la filosofía no piensa solo para ti o para tu grupo. Busca ideas que valgan para cualquier persona que use la razón, viva donde viva y sea de la época que sea. Su frase clave es: lo filosófico no es mío, es de todos.
Ser universal es buscar razones que cualquiera pueda entender y discutir, que no dependen del gusto, del país o de la moda. Por eso se distingue de la opinión particular, como me gusta el reguetón, del etnocentrismo, que cree que solo mi cultura tiene la razón, y del relativismo, que dice que todo vale según cada uno. Como en el fútbol, donde mano es mano para todos, la filosofía quiere reglas justas para todos los jugadores de la vida.
El camino va de lo simple a lo complejo en cuatro pasos: parto de mi caso concreto, pregunto si vale para otros, busco la razón común que todos pueden revisar y formulo un principio universal para todos los casos iguales. La prueba de oro es: si vale para uno, debe valer para todos. En lógica se expresa como para todo x, si x es persona, entonces x merece respeto.
Por ejemplo, si en el salón solo los favoritos salen antes, lo convierto en pregunta universal sobre justicia, compruebo si la razón sirve para cualquiera y llego al principio de que toda persona merece el mismo trato bajo las mismas reglas. Ser universal no obliga a pensar igual, invita a justificar para todos.