República Romana: poder compartido
La República Romana fue el gobierno de Roma entre 509 a.C. y 27 a.C. Nació cuando los romanos expulsaron a su último rey, Tarquinio el Soberbio, y decidieron no tener más reyes. República viene de res publica, que significa cosa de todos. Esa etapa duró 482 años.
Su idea central fue repartir el poder entre muchas personas y por poco tiempo para que nadie pudiera mandar solo para siempre. El poder se dividió en tres piezas que se vigilaban: los magistrados elegidos por un año, el Senado de 300 ancianos que aconsejaba, y las asambleas donde los ciudadanos votaban. Dos reglas lo protegían: la colegialidad y la anualidad.
Al inicio solo los patricios, familias ricas fundadoras, tenían el poder. Los plebeyos, la gente común, hicieron huelgas, ganaron tribunos defensores con veto, lograron la Ley de las Doce Tablas en 450 a.C. y el acceso al consulado en 367 a.C. Así Roma se volvió más justa sin dejar de ser gobernada por ricos.
Roma conquistó Italia, Cartago, Grecia y España, pero las riquezas y los generales con ejércitos fieles rompieron el sistema. Tras las guerras civiles, el asesinato de César en 44 a.C. y la victoria de Octavio, en 27 a.C. se concentró todo el poder y empezó el Imperio.