Carbohidratos en casa e industria
Los carbohidratos son biomoléculas formadas por carbono, hidrógeno y oxígeno que funcionan como baterías y ladrillos a la vez: dan energía y sirven para construir. Las plantas los fabrican con la fotosíntesis y se presentan en tres familias: monosacáridos como la glucosa, disacáridos como la sacarosa del azúcar de mesa y polisacáridos como el almidón y la celulosa.
En casa son la gasolina diaria. El almidón y la glucosa del arroz, pan, papa y avena aportan unas 4 kcal por gramo para mantenerse activo. La sacarosa y la fructosa dan sabor dulce a jugos, miel y postres, el almidón espesa mazamorras y salsas con maicena, y la celulosa de la cáscara de manzana, avena integral y verduras aporta fibra para digerir bien.
En la industria son una materia prima barata y renovable que viene de la caña, maíz, papa, madera y algodón. La industria alimentaria los usa para pan, fideos, dulces y jarabes; la farmacéutica usa celulosa y jarabes para pastillas, cápsulas y jarabes para la tos; y con celulosa y almidón se fabrican papel, cartón, algodón y bolsas biodegradables.
Por fermentación, que es la transformación del azúcar por microbios sin oxígeno, se produce pan esponjoso, yogur, cerveza y bioetanol combustible para autos a partir de caña o maíz. Por eso es útil calcular la energía con E = m x 4, como en una galleta de 15 g que da 60 kcal. Son renovables y baratos, pero su exceso causa caries y sobrepeso, así que deben usarse con equilibrio.