Composición de las moléculas orgánicas
Todas las moléculas orgánicas tienen al carbono (C) como base. El carbono funciona como vagones de tren que se enganchan entre sí para formar cadenas largas, ramificadas o anillos cerrados. La regla práctica es simple: si ves carbono unido a hidrógeno, casi seguro es orgánica, salvo excepciones tradicionales como el CO2 o los carbonatos.
El carbono es el campeón de las 4 manos porque es tetravalente: siempre busca formar 4 enlaces covalentes compartiendo electrones. Puede combinar 4 enlaces simples como en el metano CH4, un doble más dos simples como en el etileno C2H4, o un triple más uno simple como en el acetileno C2H2. Esos enlaces C-C, C=C y C≡C crean el esqueleto carbonado, la columna vertebral de la molécula.
El carbono casi siempre viaja con pocos compañeros: hidrógeno que completa sus manos, oxígeno que da polaridad para alcoholes y azúcares, nitrógeno para proteínas y ADN, además de azufre, fósforo y halógenos como F, Cl, Br e I. Cualquier átomo distinto de C y H es un heteroátomo, y cuando se agrupa de forma concreta forma un grupo funcional como -OH que le da su personalidad química.
Según su composición hablamos de hidrocarburos con solo C e H como el propano C3H8, compuestos oxigenados con C, H y O como el etanol C2H6O, nitrogenados con C, H y N como la metilamina CH5N, y mixtos con S, P o halógenos como el cloroformo CHCl3. En general se representan como CxHyOzNw, que solo cuenta átomos sin mostrar conexiones. Analizar el etanol paso a paso —contar átomos, confirmar C+H, separar esqueleto y heteroátomo, y detectar el -OH— muestra que es una orgánica oxigenada del tipo alcohol.