Mapa mental: electrólisis cuantitativa
Los aspectos cuantitativos de la electrólisis nos permiten saber exactamente cuánta materia se forma a partir de la electricidad que circula. La idea es contar la electricidad como si fueran moneditas: cuantas más moneditas pasan, más producto se fabrica. La analogía de la manguera lo resume todo: la corriente (I) es el grosor del chorro, el tiempo (t) es cuánto dejas la llave abierta, la carga (Q) es el agua total recogida y la masa (m) son las botellas que logras llenar.
Para aplicar esta lógica manejamos cinco magnitudes clave. La corriente I se mide en amperios (A), el tiempo t siempre debe usarse en segundos (s) y la carga Q se mide en culombios (C) con la fórmula Q = I · t. En química contamos los electrones por moles: un mol de electrones (6,02 x 10^23 electrones) lleva una carga fija llamada constante de Faraday, F = 96500 C/mol. Además, cada ion necesita un número n de electrones para convertirse en producto, que sale de su semirreacción, como en Cu2+ + 2e- → Cu donde n = 2.
El paso de carga a gramos se hace con la fórmula estrella m = M · Q / (n · F), que también se escribe m = M · I · t / (n · F). El procedimiento es: 1) sacar n de la semirreacción, 2) pasar t a segundos, 3) calcular Q = I · t, 4) pasar a moles de electrones con Q/F, 5) pasar a moles de producto dividiendo entre n, y 6) pasar a gramos multiplicando por la masa molar M. Por ejemplo, 2 A durante 30 min (1800 s) dan Q = 3600 C, que son 0,0373 mol de electrones, 0,01865 mol de Cu y 1,18 g de cobre depositado.
Todo esto resume las leyes de Faraday en lenguaje sencillo: más electricidad, más producto (m es directamente proporcional a Q), y cada sustancia pide sus propios electrones (con igual Q, la que tiene menor n forma más moles). El truco final de verificación es revisar unidades y n: si con una pila pequeña te sale una masa enorme, casi seguro olvidaste pasar el tiempo a segundos o tomaste mal el n.