Celdas electrolíticas
Una celda electrolítica es un recipiente donde se hace la electrólisis: recibe electricidad de una fuente externa para provocar una reacción química no espontánea, es decir, una que sola jamás ocurriría. Tú le entregas energía eléctrica y ella te devuelve sustancias nuevas.
Piensa en la bomba de agua que sube agua al tinaco: el agua quiere bajar sola, que sería la reacción espontánea, pero tú quieres subirla, que sería la reacción no espontánea. La bomba con su luz es la fuente de poder, la pila o batería que empuja electrones para obligar a la química a obedecer. Sin enchufe no pasa nada.
La celda tiene tres cosas esenciales: la fuente de poder, dos electrodos y un electrolito. El ánodo es el polo positivo conectado al + de la batería y allí ocurre la oxidación, que es perder electrones. El cátodo es el polo negativo conectado al - de la batería y allí ocurre la reducción, que es ganar electrones. El electrolito es un líquido con iones libres, sal derretida o sal disuelta en agua, que deja viajar a los iones.
Su funcionamiento es ordenado: conectas los electrodos, los cationes positivos como Na+ caminan al cátodo negativo y los aniones negativos como Cl- caminan al ánodo positivo, ocurre el intercambio de electrones y nacen productos nuevos neutros. El ejemplo perfecto es el NaCl fundido: NaCl(l) se separa en Na+ y Cl-, en el cátodo Na+ + e- se vuelve Na(l) y en el ánodo 2Cl- se vuelve Cl2(g) + 2e-, con reacción total 2NaCl(l) → 2Na(l) + Cl2(g).