Conductividad eléctrica de soluciones electrolíticas
El agua pura casi no conduce la electricidad, pero al disolver sal, ácidos o bases aparecen iones que actúan como repartidores de carga. La corriente en la solución no es un flujo de electrones, sino iones positivos que viajan al polo negativo e iones negativos que viajan al polo positivo.
Para medir esta capacidad se usa primero la conductancia G, que es lo inverso de la resistencia y se mide en siemens. Como G depende del aparato de medida, se calcula la conductividad específica kappa con la constante de celda l/A, que representa la cualidad real del líquido en S/cm.
Para comparar electrolitos de forma justa se usa la conductividad molar Lambda m, que divide kappa entre la concentración y se expresa en S por cm2/mol. Al diluir, los electrolitos fuertes como NaCl o HCl aumentan poco porque ya están disociados, mientras los débiles como el ácido acético aumentan mucho porque forman muchos más iones. La conductividad también crece con la temperatura, con iones pequeños y con más carga, y con menor viscosidad.