Efecto de la Temperatura en la Velocidad de Reacción
Al calentar, casi todas las reacciones van más rápido. Esto pasa porque las partículas se mueven más rápido y chocan con más energía. Así, muchas más logran reaccionar en cada segundo. El calor es como subir el fuego al cocinar papas: con fuego bajo el agua apenas se mueve y demoran mucho, con fuego alto hierve fuerte y está listo mucho antes.
Para que haya reacción las partículas deben chocar de forma eficaz. Se necesitan dos cosas: orientación adecuada, como encajar una llave en la chapa, y energía suficiente mayor que la energía de activación Ea. Si chocan suave, rebotan y no pasa nada. La Ea es como una valla de un metro que no cambia con la temperatura.
El calor actúa de dos formas a la vez: hay más choques por segundo porque todo va más rápido, y hay choques más energéticos porque una fracción mucho mayor supera Ea. Este segundo efecto es el más importante. Por eso la velocidad crece muy rápido, no poco a poco: en frío hay movimiento lento, pocos choques y k pequeña, en caliente hay movimiento rápido, muchos choques fuertes y k grande.
La relación exacta la da la ecuación de Arrhenius: k = A · e^(-Ea/(R·T)), donde T va siempre en kelvin. Si T aumenta, k crece de forma exponencial. En el colegio se usa la regla práctica de que la velocidad se duplica cada 10 grados: v2 = v1 · 2^((T2-T1)/10). Por ejemplo, una pastilla que tarda 120 s a 20 °C, a 50 °C va 8 veces más rápido porque hay 3 tramos de 10 grados y solo tarda 15 s.