Propiedades de los Metales
Los metales conducen la electricidad, brillan y se pueden doblar sin romperse por una misma razón: sus electrones externos se mueven libres entre todos los átomos. Piensa en ellos como una red ordenada de cationes positivos flotando en un mar de electrones compartidos, resumida en la idea M -> M^{n+} + n e^-.
Las cinco propiedades clave nacen de ese mar móvil de electrones e^-. La conductividad eléctrica ocurre porque los electrones libres se desplazan todos a la vez con el voltaje; la conductividad térmica porque esos mismos electrones chocan y reparten la energía, por eso una cuchara de metal quema pronto en sopa caliente. La maleabilidad y la ductilidad aparecen porque al desplazar las capas de cationes M^{n+} el mar se reacomoda y sigue uniendo todo sin romperse. El brillo metálico se debe a que los electrones libres absorben y devuelven casi toda la luz, como en el Al del papel aluminio y el Fe pulido. El punto de fusión alto y la densidad alta se explican por la atracción muy fuerte entre los cationes y el mar, que exige mucha energía para separarlos.
No todos los metales son iguales: cuanta más carga tenga el catión y cuanto más pequeño sea, más fuerte es la unión. Por eso el Fe funde a 1538 °C y es duro, mientras el Na se corta con cuchillo y funde a 98 °C, y el Hg es líquido a temperatura ambiente por una unión más débil. El contraste con la sal lo aclara todo: el Cu conduce y se estira en hilos por su mar móvil, mientras el cristal de sal se quiebra porque sus iones están fijos y al golpearlo se enfrentan cargas iguales que se repelen. Recuerda: maleable significa que se hace láminas al golpearlo y dúctil que se hace hilos al estirarlo.