Propiedades de los compuestos iónicos
Los compuestos iónicos no forman moléculas sueltas, sino una red cristalina en 3D donde cationes como Na+ y aniones como Cl- se alternan y quedan fijos. Esta red está unida por la energía reticular, una atracción eléctrica muy intensa entre cargas opuestas que lo explica todo.
Por eso son sólidos cristalinos a temperatura ambiente, con puntos de fusión y ebullición muy altos. Para fundirlos hay que romper millones de atracciones a la vez, y la fuerza sigue la ley de Coulomb: a mayor carga y menor distancia entre iones, más fuerte es la unión. Así se entiende que NaCl funda a 801 °C y MgO a 2852 °C.
La misma red explica que sean duros pero frágiles: cuesta rayarlos, pero si un golpe desplaza una capa, iones del mismo signo quedan frente a frente, se repelen y el cristal se quiebra. También explica la conductividad y la solubilidad: en sólido no conducen porque los iones están fijos, pero fundidos o disueltos en agua sí conducen porque los iones quedan libres. Muchos se disuelven en agua, que separa y rodea a los iones, pero no en aceite o gasolina.