Cambios físicos y químicos de la materia
La materia puede cambiar de dos formas. Si solo cambia su aspecto o su estado, sigue siendo la misma sustancia y es un cambio físico. Si se convierte en una sustancia nueva y distinta, es un cambio químico.
El cambio físico no altera la composición. Solo cambia la forma, el tamaño o el estado, las moléculas son las mismas antes y después. Ejemplos claros son cortar papel, moler pimienta, estirar cobre que sigue siendo Cu, fundir hielo de H2O sólida a líquida y hervir agua a 100 grados de líquida a gas. Suele ser reversible por un método simple y la fórmula química sigue igual.
El cambio químico crea sustancias nuevas por una reacción química. Los reactivos rompen sus enlaces y forman productos distintos, por eso no se puede volver atrás con facilidad. Al quemar metano, CH4 + 2O2 forma CO2 + 2H2O. Al oxidar hierro, 4Fe + 3O2 forma 2Fe2O3, un óxido rojizo frágil que ya no es hierro. Otros ejemplos son quemar madera o papel y freír un huevo.
Para diferenciarlos busca pistas de cambio químico: cambio de color permanente, olor nuevo, burbujas de gas sin hervir, formación de un sólido en un líquido llamado precipitado, y desprendimiento de luz o calor. La pregunta ganadora es comparar fórmulas: si la fórmula final es igual a la inicial es físico, si es distinta es químico. Truco clave: disolver sal en agua parece desaparecer, pero la sal NaCl sigue ahí y se recupera al evaporar, por eso es físico.