Propiedades químicas de la materia
Las propiedades químicas describen en qué otra sustancia se puede convertir un material. Solo se observan cuando el material cambia de identidad y deja de ser lo que era, porque en una reacción química se rompen los enlaces viejos y se forman enlaces nuevos.
Esta capacidad depende de la estructura electrónica, es decir, de cómo están organizados los electrones más externos alrededor del átomo. Por eso cada sustancia tiene su propia forma de reaccionar: arder, oxidarse, ser atacada por ácidos o descomponerse, como el huevo frito que ya no puede volver a ser crudo.
Para reconocer si una propiedad es química se usa la pregunta filtro: ¿después del fenómeno sigue siendo la misma sustancia? Si sigue siendo la misma solo cambió de forma o estado y es física. Si ahora es otra diferente era una propiedad química, con pistas como cambio de color duradero, burbujas de gas sin hervir, precipitado, calor, luz, olor nuevo o explosión.
Las propiedades químicas más comunes son la combustibilidad, la oxidabilidad, la reactividad con ácidos, la reactividad con agua y la descomposición. Ejemplos típicos son el metano que arde según CH4 + 2O2 → CO2 + 2H2O, el hierro que forma herrumbre Fe2O3 y el zinc que reacciona con ácido clorhídrico según Zn + 2HCl → ZnCl2 + H2.