Métodos de separación de mezclas
Las mezclas juntan varias sustancias sin unirlas por dentro, por eso se pueden separar con acciones físicas sin crear sustancias nuevas. Para elegir el método solo debes preguntar qué diferencia física tienen: tamaño de partícula, magnetismo, densidad, solubilidad, volatilidad, punto de ebullición o adherencia. La lógica es sencilla: diferencia grande y visible pide un método simple, diferencia pequeña e invisible pide un método más fino.
Por tamaño se usan tamizado y filtración. El tamizado pasa la mezcla por una malla que retiene lo grande y deja pasar lo pequeño, como al cernir harina. La filtración pasa la mezcla por papel o tela para atrapar un sólido insoluble; el líquido que pasa es el filtrado y el sólido atrapado es el residuo, como al colar fideos o filtrar café.
Por magnetismo y densidad se usan separación magnética, decantación y centrifugación. El imán solo atrae lo magnético, como el hierro de la arena. La decantación deja reposar y vierte el líquido de arriba cuando hay distinta densidad, como agua con aceite. La centrifugación es una decantación acelerada que gira muy rápido para llevar lo más denso al fondo, como al separar células de la sangre.
Cuando algo se disolvió se usan evaporación, cristalización, destilación y sublimación. La evaporación calienta para convertir el líquido en vapor y dejar la sal atrás; si se hace con calma forma cristales ordenados y puros. La destilación hierve y luego enfría el vapor para recuperar el líquido como condensado, y funciona mejor con gran diferencia de ebullición, como alcohol a 78 grados y agua a 100 grados. La cromatografía separa por adherencia con una fase móvil que arrastra y una fase estacionaria que retiene, como los colores de un marcador. El orden clave es imán primero en seco, luego agua, filtración y al final calor.