Fisiología del sistema nervioso humano
Tu sistema nervioso es como el WhatsApp de tu cuerpo. Recibe mensajes de lo que pasa dentro y fuera de ti, decide qué hacer y manda una orden rapidísima. Todo viaja como chispas eléctricas y mensajeros químicos a más de 100 metros por segundo.
La base es la neurona, una célula mensajera alargada con dendritas que reciben, soma que integra y axón que envía. En reposo está cargada como una pila a V_reposo ≈ -70 mV, con más cargas positivas fuera que dentro. La bomba sodio-potasio deja más sodio fuera y más potasio dentro, y una pequeña fuga de potasio mantiene el interior negativo.
La señal es el potencial de acción, una ola eléctrica breve de 1 o 2 milisegundos con regla de todo o nada: o se dispara completo o no se dispara. Entra sodio y el voltaje sube hasta +30 mV, luego sale potasio y vuelve a -70 mV. Sigue un periodo refractario que impide un nuevo disparo y da una sola dirección. La mielina aísla como plástico de cable y acelera la señal con saltos en los nódulos de Ranvier.
Las neuronas no se tocan; se comunican por sinapsis, un puente donde la electricidad se vuelve química. Llega el impulso, entra calcio, las vesículas sueltan neurotransmisores y encajan como llave en cerradura. El glutamato excita, el GABA inhibe y la acetilcolina excita o inhibe según el receptor.
Toda función sigue la ruta receptor, vía aferente, sistema nervioso central, vía eferente y efector. La salida es somática voluntaria o autónoma automática, con simpático acelerador ante peligro y parasimpático calmado en descanso. El arco reflejo, como retirar la mano de una olla caliente con una interneurona en la médula, protege sin esperar al cerebro.