Función digestiva en invertebrados
La función del sistema digestivo en los invertebrados es cortar el alimento, que es demasiado grande para las células, en moléculas pequeñitas y pasarlas a las células para obtener energía y crecer. Piensa en el almuerzo como un castillo de LEGO armado: tus células solo pueden usar ladrillos sueltos, y el sistema digestivo es la mano que desarma el castillo en bloques grandes, luego ladrillo por ladrillo, para repartirlos.
Todo sistema digestivo, por simple que sea, cumple cuatro pasos en orden: ingestión, que es la entrada del alimento al tragar, capturar o filtrar; digestión, que es romper lo grande en piezas pequeñas; absorción, que es el paso de los nutrientes ya pequeños hacia las células o líquidos del cuerpo; y egestión, que es expulsar lo no digerido. La egestión no es lo mismo que la excreción: egestión saca restos de comida, excreción saca desechos del metabolismo.
La digestión puede ser mecánica, que rompe con fuerza física como la molleja de la lombriz, o química, que rompe con enzimas digestivas. Una enzima es una tijera química de proteína que corta usando agua en una hidrólisis. Por ejemplo, maltosa más agua con maltasa se corta en dos glucosas absorbibles. Además, puede ocurrir dentro de la célula como digestión intracelular típica de esponjas, o fuera de las células en una cavidad como digestión extracelular, más eficiente para presas grandes.
Hay tres modelos: sin sistema digestivo en esponjas, que filtran con coanocitos y todo es intracelular; tubo incompleto o cavidad gastrovascular en cnidarios como la hidra y platelmintos como la planaria, con un solo orificio que es boca y ano, digestión mixta y, en la planaria, faringe en forma de trompa e intestino ramificado para absorber mejor; y tubo completo con boca y ano separados en nematodos, anélidos, moluscos, artrópodos y equinodermos, donde el alimento avanza en una dirección y cada parte se especializa en boca, buche, molleja, intestino y ano para una digestión continua.