Metamorfosis: Reconstrucción del Cuerpo
La metamorfosis es un cambio radical del cuerpo después de nacer. La cría se ve, come y vive de forma muy distinta al adulto. No es un simple crecimiento: el animal demuele y reconstruye su cuerpo para una nueva vida, con nueva comida y nueva casa, como quien tira las paredes de una casa pequeña para construir una grande.
Este cambio tiene dos ventajas claras. Primero, evita que padres e hijos compitan: la oruga come hojas y la mariposa toma néctar, el renacuajo come algas en el agua y la rana come insectos en la tierra. Segundo, permite aprovechar dos mundos: la larva crece mucho en un ambiente seguro y el adulto se dispersa y se reproduce en otro ambiente.
El cambio no ocurre por azar, lo ordenan hormonas. En insectos mandan dos: la ecdisona ordena mudar y transformarse, y la hormona juvenil frena el cambio y mantiene joven. Cuando la hormona juvenil baja mucho, la ecdisona forma la pupa y luego el adulto. En anfibios como la rana manda la tiroxina de la tiroides, que ordena que desaparezca la cola, salgan las patas y los pulmones reemplacen a las branquias. Sin hormona, no hay metamorfosis.
En insectos hay dos tipos principales. La metamorfosis incompleta o hemimetábola es huevo → ninfa → adulto, sin pupa; la ninfa se parece bastante al adulto pero es pequeña y sin alas, como en saltamontes, cucaracha y chinche. La metamorfosis completa u holometábola es huevo → larva → pupa → adulto, con pupa quieta; la larva es un gusano muy distinto, como en mariposa, mosca, abeja y escarabajo. En rana y sapo también hay cambio completo: de renacuajo con cola y branquias a rana con patas y pulmones. La prueba clave en el examen es la pupa: si hay capullo inmóvil y la cría es muy distinta, es completa.