Reproducción sexual en animales
La reproducción sexual en animales necesita dos progenitores que aportan un gameto cada uno. Como cocinar con dos medias recetas, el hijo recibe la mitad de la madre y la mitad del padre, por eso se parece a ambos pero tiene una combinación genética única y no es un clon.
Las células normales son diploides (2n) con doble juego de cromosomas, mientras los gametos son haploides (n) con un solo juego. La meiosis es la división especial que convierte una célula 2n en células n, como repartir la baraja y quedarse con la mitad. Sin ella, unir dos células 2n duplicaría los cromosomas en cada generación.
La fecundación une un óvulo grande e inmóvil con un espermatozoide pequeño y móvil para formar el cigoto diploide: n + n = 2n. Puede ser externa, fuera del cuerpo en el agua como en peces, ranas y corales, o interna, dentro de la hembra como en mamíferos, aves, reptiles e insectos. Según quién produce los gametos, hay especies gonocóricas con machos y hembras separados, como perros y humanos, y especies hermafroditas donde un individuo produce ambos gametos, como la lombriz y el caracol.
Por ejemplo, si un perro tiene 2n = 78, sus espermatozoides y óvulos tendrán n = 39 por meiosis, y al unirse formarán un cachorro con 2n = 78 pero con genes mezclados. Así la meiosis crea los gametos y la fecundación los une, manteniendo el número de cromosomas y generando variabilidad.