Estructura y composición de las palabras
Las palabras no son bloques enteros, sino construcciones hechas de piezas pequeñas con significado propio, como piezas de LEGO. Si aprendes a separar esas piezas mientras lees, puedes deducir el significado de una palabra desconocida sin usar el diccionario. Por ejemplo, en descontento reconoces des- como negación y contento como alegría, y entiendes de inmediato la idea.
Toda palabra se puede analizar como raíz + morfemas. El morfema es la unidad mínima con significado y el lexema o raíz lleva la idea base, como pan- en panadero. A la raíz se pegan morfemas dependientes: el prefijo va delante y matiza el sentido como pre- en predecir, el sufijo va detrás y crea una palabra nueva como -dor en vendedor, y la desinencia va al final y solo marca género, número o tiempo como -s en casas.
Según cómo se arman, las palabras pueden ser simples con solo raíz como sol, derivadas con prefijo o sufijo como panadero, compuestas con dos raíces como girasol, y parasintéticas con prefijo y sufijo a la vez como aterrizar. Para leer es clave distinguir la flexión, que no crea palabra nueva como niño / niños, de la derivación y la composición, que sí crean ideas nuevas como leche / lechero / lechería. Con los pasos buscar la raíz, separar piezas, armar el sentido y comprobar en la frase, más el truco de las familias como bio- = vida, conviertes la estructura en una herramienta de comprensión lectora.