Tejido Conectivo Cartilaginoso
El tejido conectivo cartilaginoso es un tejido de sostén firme pero flexible. No es tan blando como la piel ni tan duro como el hueso. Su función es sostener, mantener formas y amortiguar presión y roces, como se siente en la punta de la nariz.
Está formado por pocas células y mucha matriz extracelular. Las células jóvenes se llaman condroblastos y fabrican cartílago, mientras las adultas se llaman condrocitos y viven en huequitos llamados lagunas. La matriz es una gelatina dura con alrededor de 70% de agua, fibras y sustancia fundamental pegajosa que retiene agua. Por fuera está envuelto por el pericondrio, una capa que lo protege y lo alimenta.
Existen 3 tipos según sus fibras: el cartílago hialino, liso y vidrioso con colágeno fino; el cartílago elástico, amarillento y muy flexible con elastina; y el fibrocartílago, muy duro y resistente con colágeno grueso. Cada tipo está en un lugar según lo que necesita: nariz y tráquea, oreja y epiglotis, o discos vertebrales y meniscos.
El cartílago es avascular, es decir, no tiene vasos sanguíneos ni nervios. Se nutre por difusión desde el pericondrio o el líquido sinovial de las articulaciones, por eso se cura muy lento. Crece desde adentro por crecimiento intersticial y desde afuera por aposición.