Tejidos secretores de las plantas
Los tejidos secretores son equipos de células vegetales que fabrican, guardan y sueltan sustancias químicas especiales. Como la cocina de un restaurante, no atienden al público pero preparan jugos clave: unos dulces para atraer y otros picantes para alejar. Se distingue la secreción, sustancia útil como el néctar para abejas, de la excreción, desecho apartado como las sales en hojas viejas.
Fabrican productos muy distintos con funciones claras. Los aceites esenciales dan olores fuertes como menta, eucalipto y limón por limoneno C10H16; las resinas pegajosas tapan heridas en el pino; el látex blanco o amarillo defiende como en caucho y papaya; el néctar atrae polinizadores; el mucílago guarda agua en cactus y sábila; y las sales y cristales se acumulan para limpieza. En conjunto sirven para defensa contra hongos y animales, cicatrización de heridas, atracción de polinizadores y ahorro de agua.
Se dividen en dos grandes grupos por su lugar. Los secretores externos están en la superficie: el tricoma glandular o pelito con cabeza como en tomate y ortiga urticante, el nectario floral en flores y extrafloral en tallos que atrae hormigas guardianas, y la glándula digestiva con enzimas que digieren insectos en carnívoras. Los secretores internos están dentro: la célula aislada como botellita, la cavidad en forma de bolsita que puede ser esquizógena por separación o lisígena por ruptura como en cáscara de naranja, el canal resinífero como tubo largo en pino y el laticífero con látex en caucho.
Para identificarlos en un examen sigue el orden lugar, forma y producto. Si pica al roce es externo; si sale al romper es interno. El pelito indica tricoma, la bolsita redonda indica cavidad y el tubo largo indica canal. Así la naranja es cavidad lisígena interna con aceite, la ortiga es tricoma externo defensivo y el pino es canal resinífero interno cicatrizante.