Funciones de la célula procariota
La célula procariota es una unidad viva muy pequeña y simple, sin núcleo definido. Como la mochila de un campista que lleva todo junto sin cocina y dormitorio separados, hace todas sus tareas vitales en un solo espacio: consigue energía, fabrica sus partes, se defiende y se reproduce.
Su primera función es decidir qué entra y qué sale. Con la membrana plasmática elige nutrientes y desechos, y con la pared celular mantiene la forma y evita reventarse. Así logra la homeostasis, que es mantener el equilibrio interno estable.
Su segunda y tercera función son conseguir energía y fabricar piezas. El metabolismo ocurre en la membrana y el citoplasma mediante respiración con oxígeno, fermentación sin oxígeno, fotosíntesis con luz o quimiosíntesis con químicos. Al mismo tiempo, el ADN libre en el nucleoide da las órdenes y los ribosomas fabrican proteínas de forma rápida y ahorrando energía.
Por último, se protege con cápsula o endospora, se mueve con flagelo, se fija con pili y fimbrias, y responde con quimiotaxis. Se reproduce rapidísimo por fisión binaria y comparte ventajas como la resistencia a antibióticos mediante plásmidos y conjugación.