Estructura de la célula procariota
La célula procariota es la célula más pequeña y simple que existe. La palabra procariota significa antes del núcleo, porque no tiene núcleo definido ni organelos internos con membrana. Solo la tienen las bacterias y las arqueas, casi siempre como organismos de una sola célula. Mide entre 0,5 y 5 µm, es decir que se necesitan unas mil bacterias en fila para cubrir un milímetro. Imagínala como una carpa de campamento de una sola habitación: todo ocurre en el mismo espacio sin cuartos separados.
Sus envolturas van de afuera hacia adentro y protegen y controlan la célula. La cápsula es una capa gelatinosa y resbalosa que solo tienen algunas bacterias y sirve para pegarse y protegerse. Debajo está la pared celular, un muro rígido hecho en la mayoría de bacterias de peptidoglucano que da forma y evita que reviente. Más adentro está la membrana plasmática, una película fina y flexible que decide qué entra y qué sale y donde se produce la energía.
El interior es un solo espacio funcional sin compartimentos con membrana. El citoplasma es el gel interno donde ocurren casi todas las reacciones químicas. En el centro está el nucleoide, una zona sin membrana con un solo cromosoma circular que guarda las instrucciones. Además hay plásmidos, pedacitos extra de ADN circular como memorias USB que dan ventajas como resistencia a antibióticos, y ribosomas 70S, bolitas diminutas que fabrican proteínas.
Por fuera puede tener apéndices para moverse y agarrarse. El flagelo es una cola larga en forma de látigo que gira como hélice para nadar en líquidos. Las fimbrias son pelitos cortos para pegarse a superficies y los pili son un poco más largos y sirven para sujetarse y pasar ADN a otra bacteria.