Subjetivismo: la verdad depende del sujeto
El subjetivismo es una postura de la gnoseología, la parte de la filosofía que estudia cómo conocemos. Se pregunta si podemos conocer la verdad y de qué depende que algo sea verdadero. Su respuesta es directa: lo verdadero depende del sujeto, no del objeto.
Para entenderlo, imagina que todos llevan gafas de colores que no se pueden quitar. Tú ves el mundo azul y otra persona lo ve rojo. Nadie ve las cosas como son en sí mismas, solo como las ve cada uno. Por eso se dice que cada cabeza es un mundo y el criterio de verdad está dentro de ti. Se resume en la fórmula V = f(S): la verdad es función del sujeto.
El subjetivismo avanza en tres pasos: yo siento, yo interpreto y yo decido. Primero percibes, luego tu historia, ánimo y cultura cambian lo que ves, y al final si para ti es verdad, entonces es verdad. Tiene dos niveles: el individual, donde cada persona tiene su verdad, y el de especie, donde toda la humanidad ve igual porque comparte los mismos sentidos. Su defensor antiguo fue Protágoras con su frase: el hombre es la medida de todas las cosas.
Un ejemplo típico es decir: el examen estuvo difícil. Para Ana, cansada y nerviosa, fue difícil y es verdad. Para Bruno, confiado, fue fácil y también es verdad. No hay una dificultad en sí, solo vivencias. El problema es que si todo vale según cada uno, no se puede discutir, la ciencia no avanza y se confunde opinar con conocer. Además se contradice: si todo es subjetivo, también lo es la frase todo es subjetivo.