Mapa mental del escepticismo
El escepticismo es la postura que duda de que podamos lograr un conocimiento seguro y definitivo. Viene del griego skeptikos, que significa el que examina con cuidado. No afirma que todo sea falso, sino que pide revisar, dudar y no afirmar nada sin buenas pruebas. Su contrario es el dogmatismo, que cree que sí podemos conocer la verdad con certeza y afirmarla sin dudar.
El camino escéptico va de la duda a la calma. Empieza con una duda normal sobre algo concreto, sigue con la epojé, que es la suspensión del juicio cuando hay razones igual de fuertes a favor y en contra, y termina en la ataraxia, que es la tranquilidad del alma sin angustia. Para Pirrón, fundador del escepticismo pirrónico, dejar de pelear por tener siempre la razón permite vivir más tranquilo. Como un detective ante un rumor de WhatsApp, el escéptico comprueba antes de creer.
Existen dos escepticismos clásicos. El pirrónico, representado por Pirrón de Elis y Sexto Empírico, es más radical y propone suspender el juicio sobre todo para vivir tranquilos. El académico, representado por Arcesilao y Carnéades de la Academia de Platón, es más suave y acepta que, aunque no hay certeza total, hay creencias más probables que otras por las que podemos guiarnos.
Para discutir, el escéptico usa tropos, que son argumentos típicos para crear duda. Son tres: el desacuerdo, porque los sabios discuten sobre lo importante; la relatividad, porque lo mismo se ve distinto según quién mire, como la torre redonda de lejos y cuadrada de cerca; y la regresión al infinito, porque cada prueba pide otra prueba sin llegar nunca a una base segura. Si alguien afirma que un amuleto asegura aprobar, el escéptico pide la prueba, muestra que otros reprobaron con él y suspende el juicio para mantener la calma.