Nazca: colores y líneas en el desierto
Los nazca vivieron en la costa sur del Perú, en los valles de Chincha, Pisco, Ica, Nazca y Acarí, entre los años 200 a.C. y 600 d.C. Fueron 800 años de historia, resultado de 600 - (-200) = 800. Pertenecen al Intermedio Temprano, época sin un gran imperio sino con varios estados regionales al mismo tiempo. Vienen después de Paracas y heredan mucho de ella, pero crean una cultura nueva y propia.
No fueron un imperio con un solo rey, sino señoríos unidos por la religión bajo los mismos sacerdotes. Su centro ceremonial fue Cahuachi, un lugar sagrado para fiestas, ofrendas y entierros, no una ciudad para vivir. Para vencer al desierto tan seco crearon los puquios, acueductos subterráneos con galerías de piedra, techo de huarango y ojos o chimeneas en espiral para limpiar y ventilar, como los famosos puquios de Cantalloc. Con esa agua lograron agricultura intensiva de maíz, pallar, frijol, zapallo, yuca, maní, lúcuma y algodón.
Son famosos por su cerámica polícroma, pintada con muchos colores antes de hornearla, con ollas globulares de doble pico y asa puente y temas de naturaleza y dioses de la fertilidad. En las pampas de Nazca y Palpa trazaron geoglifos gigantes como el mono, el colibrí, la araña y el cóndor, que eran caminos rituales y santuarios del agua estudiados por Paul Kosok, María Reiche y Johan Reinhard. Creían en dioses como Kon y la orca Boto, practicaban trepanación craneana, preparaban cabezas trofeo y enterraban a sus muertos en fardos en posición fetal.