Teorema del Triángulo Inscrito
La idea central es muy simple: si dibujas un triángulo dentro de una circunferencia y uno de sus lados es el diámetro AB, el ángulo opuesto en C siempre mide 90°. No importa dónde pongas C en el borde, siempre obtienes un triángulo rectángulo. Piensa en una pizza cortada justo por la mitad: el corte es el diámetro y cualquier punto con queso en el borde forma con los extremos una L perfecta que no se deforma.
Para hablar el mismo idioma necesitas: circunferencia como el borde redondo, centro O en medio, radio r del centro al borde, diámetro AB que cruza por O y mide 2r, triángulo inscrito con sus tres vértices en el borde, ángulo recto en forma de L de 90° e hipotenusa como lado más largo frente al recto. El teorema dice: si AB es diámetro de centro O y C es cualquier otro punto de la circunferencia, entonces ABC es rectángulo en C, con ángulo ACB = 90° y AB como hipotenusa.
Solo vale si se cumplen tres condiciones: A, B y C están en el borde, AB pasa por O y C es distinto de A y de B. La demostración usa solo dos ideas: todos los radios son iguales y los ángulos suman 180°. Al unir O con C tienes OA = OB = OC = r. Aparecen dos isósceles: en OAC los ángulos de la base valen α y en OBC valen β. En el grande ABC los ángulos son α en A, β en B y α+β en C, así α+β+(α+β)=180°, o sea 2α+2β=180° y α+β=90°.
Para aplicarlo, primero verifica borde y diámetro para afirmar el ángulo recto, luego usa la suma 180° para hallar el ángulo que falta y la trigonometría para hallar lados. Por ejemplo, con diámetro AB = 10 cm y ángulo CAB = 30°, concluyes ángulo ACB = 90°, luego ángulo ABC = 60° y con sen 30° = BC/AB obtienes BC = 5 cm. Sin el teorema no podrías asegurar el ángulo recto ni usar el seno.