Patrones de evolución
La evolución no avanza en línea recta. A veces, parientes cercanos se vuelven muy diferentes en ambientes distintos. Otras veces, seres sin parentesco se vuelven muy parecidos en ambientes parecidos. Esos caminos repetidos son los patrones de evolución.
La evolución divergente parte de un ancestro común que se divide en grupos en ambientes distintos y crea estructuras homólogas, con el mismo origen pero distinto uso, como la mano humana, el ala del murciélago, la aleta de la ballena y la pata del gato. Cuando esta divergencia es muy rápida y en muchas direcciones porque se libera un lugar con oportunidades, como una isla nueva o después de que desaparecen los dinosaurios, se llama radiación adaptativa, como los pinzones de Darwin en Galápagos.
La evolución convergente ocurre entre especies con ancestros lejanos que viven en ambientes parecidos y llegan sin ser parientes a la misma solución, creando estructuras análogas de distinto origen pero mismo uso, como el delfín mamífero y el tiburón pez o el ala del insecto y el ala del ave. La evolución paralela es parecida, pero entre parientes cercanos que se separaron y evolucionaron por su cuenta hacia lo mismo, como el lobo placentario de América y el lobo marsupial de Australia.
La coevolución ocurre cuando dos especies que viven juntas se influyen, como la flor de tubo largo y el colibrí de pico largo o la planta con veneno y la oruga resistente. Para no confundirte, pregunta por el parentesco, compara los ambientes y revisa si el parecido es homología o analogía, como en el caso de ballena y tiburón que es convergencia.