Teoría Cosmogónica: La Vida Llegó del Espacio
La teoría cosmogónica, también llamada panspermia que significa semillas en todas partes, propone que la vida no nació en la Tierra sino que llegó desde el espacio como una semilla viajera. Los ingredientes de la vida se formaron en otro lugar del universo, viajaron protegidos dentro de meteoritos, cometas y polvo cósmico, y cayeron en la Tierra joven hace unos 4000 millones de años donde encontraron agua y calor para despertar y multiplicarse.
El viaje del espacio a la Tierra ocurre en cinco pasos. Primero, en las nebulosas que son nubes gigantes de gas y polvo, la energía de las estrellas une gases simples como H2O, CH4, NH3 y CO2 para formar moléculas orgánicas incluidos aminoácidos. Segundo, esas moléculas y microbios en forma de espora quedan atrapados en rocas y hielos que actúan como un termo contra el frío extremo y la radiación cósmica. Tercero, inician el gran viaje impulsados por la luz estelar, idea propuesta por Svante Arrhenius en 1908 como panspermia radiada, además de fragmentos de planetas, meteoritos y cometas.
Cuarto y quinto, durante el bombardeo de la Tierra joven, esas rocas cayeron, liberaron agua y materia orgánica y, con agua líquida y calor, esos ingredientes reaccionaron para formar las primeras células. Una analogía útil es el diente de león: el espacio es el viento, los meteoritos son las semillitas y la Tierra joven es el jardín con buena tierra donde nace una planta nueva.
Las mejores pruebas son el meteorito Murchison de 1969 con más de 90 tipos de aminoácidos raros en la Tierra, el cometa 67P de la misión Rosetta con glicina y fósforo en su polvo, y los experimentos donde bacterias y líquenes sobrevivieron fuera de la Estación Espacial. Su límite es claro: no explica cómo nació la primera vida en el universo, solo cambia el lugar. Es como decir que el huevo no se puso en tu casa sino que lo trajeron de otra granja, aún falta explicar quién puso el primer huevo.