De gases a células: teoría quimiosintética
La teoría quimiosintética, propuesta por Alexander Oparin en 1924 y John Haldane en 1928, explica que la vida nació en la Tierra primitiva por evolución química. Evolución química significa un cambio lento desde materia no viva hasta materia viva, solo con reacciones químicas. No debe confundirse con la quimiosíntesis, que es la forma en que algunas bacterias actuales obtienen energía de químicos; la teoría quimiosintética explica cómo apareció la primera vida.
Todo empezó en una Tierra muy distinta: con atmósfera reductora sin oxígeno libre, llena de gases simples como CH4, NH3, H2 y H2O vapor, y con mucha energía de rayos, luz ultravioleta del Sol y calor de volcanes. Sin O2, las moléculas nuevas no se destruían rápido y podían acumularse. Es como hacer una sopa: gases simples más agua más energía más mucho tiempo dieron algo nuevo.
La lluvia llevó los gases al océano caliente y se formó la sopa primitiva, un mar con muchas moléculas disueltas. La energía rompió los gases y los unió de otra forma, creando monómeros, que son piezas pequeñas como ladrillos de LEGO, por ejemplo aminoácidos y nucleótidos. La reacción básica fue CH4 + NH3 + H2 + H2O -> NH2-CH2-COOH, donde se forma glicina, el aminoácido más simple. Esto lo comprobó en 1953 el experimento de Miller y Urey, que con esos gases y chispas obtuvo aminoácidos en días. Luego los monómeros se unieron en polímeros, cadenas largas como proteínas simples, con ayuda del calor y la arcilla.
Las cadenas se agruparon en coacervados, gotitas microscópicas que se separan del agua como aceite en un caldo, con agua y moléculas concentradas que podían crecer, dividirse y tomar materiales. Cuando un coacervado logró mantener reacciones internas estables se llamó protobionte, una pre-célula casi viva. Al rodearse de una membrana simple de grasa nació la primera célula, que era heterótrofa anaerobia: heterótrofa porque se alimentaba de moléculas ya hechas de la sopa, y anaerobia porque vivía sin O2. Hoy esto no se repite porque el O2 oxida y rompe las moléculas nuevas y los microbios se comerían la sopa antes de formar coacervados.