Regulación Nerviosa y Hormonal
Tu cuerpo tiene que coordinarse sin que lo pienses todo el tiempo. Para hacerlo usa dos sistemas: el sistema nervioso para reaccionar al instante y el sistema hormonal para cambios lentos y duraderos. Es como un colegio con altavoz para órdenes inmediatas y cartas que viajan a todos y duran horas.
La regulación nerviosa es rápida y precisa. Todo empieza con un estímulo que capta un receptor, viaja como impulso nervioso por neuronas a 100 m/s, pasa por sinapsis y llega a un efector. El centro de mando es el sistema nervioso central, formado por encéfalo y médula espinal, y los cables son el sistema nervioso periférico, formado por nervios.
La regulación hormonal es lenta y duradera. Una glándula endocrina suelta hormonas directamente a la sangre, que las lleva a muchos órganos. La adrenalina prepara para huir o pelear, la insulina y el glucagón del páncreas controlan el azúcar, la tiroxina controla el gasto de energía, la hormona del crecimiento de la hipófisis hace crecer y los estrógenos y la testosterona dirigen la pubertad. Todo se autorregula por retroalimentación negativa, como un termostato.
Por eso siempre se cumple que t_nervioso < t_hormonal. Lo nervioso dura segundos y va a un punto exacto, como retirar la mano de una plancha caliente. Lo hormonal tarda minutos y dura horas o días, como crecer durante la pubertad.