Plantas de uso industrial: la fábrica verde
Las plantas de uso industrial son nuestra fábrica verde de materiales. No las cultivamos para comerlas, sino para transformarlas en ropa, papel, jabón, llantas o combustible. Cada especie aporta una materia prima que la fábrica limpia, seca, prensa o cocina hasta crear un producto que ya no parece planta.
Todo depende de la parte útil: solo una parte concentra el material valioso. La fibra vegetal da hilos para tejer, la celulosa y el xilema del tronco dan rigidez y papel, el látex da caucho elástico, los aceites industriales dan jabón y lubricantes, los azúcares dan biocombustibles como etanol y biodiésel, y el tanino sirve para curtir cuero.
Se organizan en cinco grandes grupos: fibras textiles y de cordelería como algodón, lino, yute, cáñamo y sisal; maderables y papeleras como pino, eucalipto y bambú; caucho y resinas como Hevea y pino resinoso; oleaginosas y energéticas como palma aceitera, ricino y caña de azúcar; y tintóreas, curtientes y del corcho como añil, quebracho y alcornoque.
Su valor industrial se mide por rendimiento, es decir, cuánta materia útil se obtiene del total. Por ejemplo, si de 100 kg de algodón bruto salen 35 kg de fibra limpia, el rendimiento es 0,35 o 35 %. Así se decide qué lote va a textil, a papelera o a llantas sin desperdiciar nada.