Mapa mental de animales extintos
Un animal extinto es una especie de la que ya no queda ningún individuo vivo en el planeta. Especie significa un grupo de animales que pueden reproducirse entre ellos y tener crías que también pueden reproducirse. La extinción es la muerte del último individuo, lo que los científicos resumen como N = 0, donde N es el número de individuos vivos. No está escondido ni dormido, desapareció para siempre y no puede volver solo. Es como un libro único en una gran biblioteca: si se quema el último ejemplar y no hay copias, se pierde para siempre.
Sabemos que existió por fósiles, restos en museos, dibujos y a veces ADN antiguo. Fósil es cualquier resto o huella de un ser vivo del pasado, como huesos, dientes o pisadas en roca. La UICN, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, lleva la lista oficial de especies vivas y extintas. Para declarar extinta a una especie exige búsquedas serias durante muchos años sin encontrar ni un solo individuo.
Hay dos ritmos de extinción. La extinción de fondo es la desaparición lenta y normal de una que otra especie por competencia o pequeños cambios del ambiente. La extinción masiva es cuando desaparecen muchísimas especies en poco tiempo en todo el mundo; han ocurrido 5 grandes y la más famosa acabó con los dinosaurios no aviares hace 66 millones de años. Lo perdido se mide con: Porcentaje perdido = Número de especies extintas dividido Número total de especies por 100. Por ejemplo, si en una isla había 200 especies de aves y se extinguieron 10, se perdió el 5 por ciento.
Las causas pueden ser naturales, como cambios fuertes del clima, erupciones volcánicas gigantes o caída de un meteorito, y nuevas enfermedades o nuevos depredadores. Hoy las más importantes son humanas: caza excesiva, destrucción del hábitat, especies invasoras, contaminación y cambio climático actual. El hábitat es la casa natural donde el animal vive y encuentra comida. Tres casos famosos lo muestran: el mamut lanudo hace unos 4000 años en zonas frías del norte, el dodo alrededor de 1681 en la isla Mauricio, y el alca gigante en 1852 en el Atlántico norte. El patrón es claro: isla pequeña más humanos recién llegados es igual a peligro muy alto.