Pitagóricos: Todo es Número
Los pitagóricos fueron los seguidores de Pitágoras de Samos, pensador griego del siglo VI a. C. No eran solo estudiantes de matemáticas, sino una hermandad cerrada que vivía en común con reglas, secretos y ritos religiosos. Mezclaban lo que hoy separamos: filosofía, matemática y religión, buscando una vida pura y ordenada.
Su idea central fue que la arjé, el principio base de todo, no es el agua ni el aire, sino el número. Con número no solo querían decir contar objetos, sino proporción, es decir, la relación exacta entre las partes. Por eso el cosmos, el universo entendido como orden bello y no como caos, es armonía: unión ordenada de contrarios como lo agudo y lo grave.
Lo probaban con formas y música. El 1 es el punto, el 2 la línea, el 3 la superficie como el triángulo y el 4 el volumen como la pirámide. En música, dividir una cuerda en proporciones simples da belleza: la octava con 2:1, la quinta con 3:2 y la cuarta con 4:3. Su símbolo sagrado, la tetraktys, reúne 1, 2, 3 y 4, que sumados dan 10, el número perfecto. El mismo espíritu está en su teorema a^2 + b^2 = c^2 y en la idea de la armonía de las esferas, donde los planetas se mueven como música.
También creían en la metempsicosis, que el alma viaja a otro cuerpo tras la muerte, incluso a animales. Por eso muchos eran vegetarianos y buscaban purificarse con silencio, estudio y cuidado del cuerpo. Conocer los números era ordenar la propia vida y liberar el alma del ciclo de reencarnaciones.