Postulados de las Enfermedades Infecciosas
Los postulados de las enfermedades infecciosas son las 4 pruebas propuestas por Robert Koch para demostrar que un microbio X causa una enfermedad Y. Una enfermedad infecciosa es la causada por un microbio que entra al cuerpo, y ese culpable se llama patógeno, como una bacteria o un virus. La idea es actuar como un detective en un juicio: no basta ver al sospechoso cerca del enfermo, hay que probar con 4 pruebas que él solo puede causar el daño.
El primer postulado exige que el microbio esté siempre presente en todos los enfermos y no en personas sanas. El segundo exige aislarlo y hacerlo crecer solo en laboratorio como cultivo puro, una placa o tubo con un solo microbio sin mezcla. El tercero exige que ese cultivo puro cause la misma enfermedad al ponerlo en un huésped susceptible, es decir, un ser vivo que sí puede enfermar. El cuarto exige recuperar de nuevo el mismo microbio desde ese nuevo enfermo. El ciclo es: enfermo a cultivo puro, a nuevo enfermo, a mismo microbio.
El ejemplo clásico es la tuberculosis con Mycobacterium tuberculosis. Primero se encuentra en los pulmones de todos los enfermos y no en sanos. Luego se aísla en cultivo puro en el laboratorio. Después se infecta a un animal sano y susceptible como el cobayo, que desarrolla la misma lesión pulmonar. Finalmente se recupera la misma bacteria del cobayo. Así se cierra el círculo y se prueba la culpa.
Los postulados no son perfectos pero su lógica sigue vigente. Algunos virus no pueden crecer en cultivo puro porque necesitan células vivas, y hay portadores sanos que llevan el patógeno sin enfermar. Por eso hoy también se usa el análisis del ADN. En resumen, sin pasar las 4 pruebas no hay condena: estar en enfermos, aislarse solo, enfermar a un sano y recuperarse igual.