Enfermedades según su origen
Tu cuerpo puede enfermar porque entra algo malo desde fuera, porque ya traías un error al nacer o porque algo se desgasta o te falta por dentro. Clasificar las enfermedades según su origen es responder a una sola pregunta: ¿dónde empezó el problema? El origen, que los médicos llaman etiología, es la causa inicial del fallo, no lo que sientes. El síntoma es la fiebre, la tos o el dolor; el origen es el virus, el gen alterado o la falta de vitamina que lo provocó.
Los médicos ordenan los orígenes en grandes grupos. Están las infecciosas, causadas por patógenos como virus, bacterias, hongos y parásitos. Están las hereditarias o genéticas, por errores en el ADN heredado como hemofilia o daltonismo, y las congénitas, presentes al nacer aunque no sean genéticas como la espina bífida. Luego vienen las degenerativas por desgaste lento como el alzhéimer, las carenciales y metabólicas por falta o mal uso de nutrientes como el escorbuto o la diabetes tipo 2, las autoinmunes y alérgicas por defensas equivocadas como el lupus, y las ambientales, traumáticas y tóxicas por golpes, venenos o hábitos como el tabaco.
Hay dos confusiones típicas que debes evitar. Infeccioso no es lo mismo que contagioso: toda contagiosa es infecciosa, pero el tétanos es infeccioso sin contagiarse entre personas. Hereditaria no es lo mismo que congénita: la hemofilia es ambas a la vez, pero una sordera por infección en el embarazo es congénita sin ser hereditaria. Piensa en tu móvil para recordarlo: virus descargado, defecto de fábrica, golpe de caja, batería gastada, falta de carga, antivirus que borra lo bueno o pantalla rota.
Para clasificar sin dudar usa siempre el mismo orden: primero busca si hay patógeno, luego mira si el problema ya estaba al nacer y si está en los genes, y por último valora si hay desgaste, falta de algo, defensa equivocada o daño externo.