Enfermedades según su frecuencia
La frecuencia de una enfermedad se define comparando dos ideas simples: los casos esperados, que es lo normal ver en un lugar durante un tiempo, y los casos observados, que es lo que realmente pasa ahora. Si lo observado es parecido a lo esperado no hay alarma, pero si lo observado supera mucho a lo esperado hablamos de epidemia: observados > esperados. Para medirlo con números se usa la incidencia, que son los casos nuevos en un tiempo divididos entre la población en riesgo, multiplicados por 100000 para poder comparar entre poblaciones.
De lo más raro a lo más extendido hay cuatro niveles. La enfermedad esporádica aparece de forma aislada, rara e irregular, con pocos casos no conectados, como uno o dos casos de tétanos o rabia al año en una ciudad. La enfermedad endémica vive siempre dentro de una zona, con un número más o menos constante cada año, como la malaria o el dengue en la Amazonía; ojo, endémico no significa leve, solo significa habitual allí. La enfermedad epidémica es un aumento brusco y anormal en una zona y en un tiempo corto, con casos conectados; el brote es lo mismo pero más pequeño y localizado, como 20 enfermos tras comer en el mismo restaurante.
La enfermedad pandémica no es una enfermedad distinta, es una epidemia que cruza fronteras y afecta a varios países o continentes a la vez, como la COVID-19 en 2020, y se declara por su extensión geográfica, no solo por su gravedad. Para clasificar cualquier caso solo necesitas dos preguntas: primero, ¿los casos son esperados o inesperados?, y segundo, ¿qué tan extendido está geográficamente? Constante y localizado es endémica, raro y suelto es esporádica, disparo localizado es epidemia y disparo mundial es pandemia.