Inmunidad natural: defensa innata
La inmunidad natural, también llamada inmunidad innata, es el equipo de seguridad con el que ya naces. Actúa en minutos u horas y frena a casi cualquier microbio aunque nunca lo hayas visto antes. Para entenderla necesitas tres palabras clave: patógeno es cualquier microbio que puede causar enfermedad; inespecífica significa que ataca lo extraño en general, solo distingue lo propio de lo extraño; sin memoria significa que responde siempre igual, sin recordar encuentros anteriores. En resumen, es rápida, general y siempre está lista.
Tiene dos niveles que puedes imaginar como un castillo medieval. El Nivel 1 son las murallas que bloquean la entrada: barreras físicas que son obstáculos como un muro y barreras químicas que son sustancias que matan o frenan microbios. Aquí están la piel dura, seca y un poco ácida con pH = 5.5, las mucosas con moco pegajoso que atrapa microbios, los cilios de tráquea y bronquios que barren el moco hacia fuera con tos y estornudos, la lisozima de lágrimas, saliva y sudor que rompe la pared bacteriana, y el ácido del estómago que destruye la mayoría de microbios tragados.
El Nivel 2 son los guardias que actúan si el invasor entra, por ejemplo por una herida. Primero detectan lo extraño con receptores de patrón que reconocen formas típicas de microbios, como trozos de pared bacteriana. Luego los fagocitos hacen fagocitosis, que significa comer microbios: el macrófago es el gran comedor de los tejidos que devora y avisa, y el neutrófilo es el primer soldado en llegar que muere luchando y forma el pus. Los apoyan el mastocito que libera histamina para abrir los vasos, la célula NK asesina natural que destruye células propias infectadas por virus, el sistema del complemento que perfora bacterias y marca para comer, y los interferones que alertan a células vecinas contra virus. Como alarma general aparecen la inflamación con enrojecimiento, calor, hinchazón y dolor, y la fiebre cuando el cerebro sube la temperatura, por ejemplo hasta T = 38 grados, para frenar a los microbios.
Un ejemplo claro es clavarte una astilla sucia: la piel se rompe y entran bacterias, los macrófagos detectan el patrón y los mastocitos liberan histamina, el dedo se inflama por la llegada de sangre y defensas, los neutrófilos y el complemento eliminan al invasor, y luego se forma pus y costra hasta cerrar la muralla en uno o dos días. Todo lo hizo solo la inmunidad natural, en horas y sin memoria.