Circunstancias históricas del origen de la filosofía
La filosofía nació en Grecia hace unos 2600 años, en Mileto, ciudad de Jonia en la costa de Asia Menor, en el siglo VI a.C. con Tales de Mileto. No fue por suerte ni solo por tener riqueza. Pudo nacer allí porque se reunieron comercio, ciudades libres y mezcla de culturas que permitieron preguntar sin miedo.
El cambio central fue el paso del mito al logos. El mito es la explicación con dioses e historias fantásticas que se acepta sin pruebas. El logos es la explicación con razones y pruebas que cualquiera puede discutir y criticar. Tales dio ese paso al decir que el principio o arjé de todo es el agua, buscando una causa natural y no un dios.
Cuatro circunstancias lo hicieron posible. En economía, el comercio marítimo y la moneda crearon riqueza y ocio, tiempo libre para pensar. En política, la polis independiente y el ágora crearon isonomía e isegoría, igualdad ante la ley y derecho a hablar, lo que entrenó el debate con razones. En sociedad, no había una casta sacerdotal poderosa dueña de la verdad, así el saber era público y criticar no era delito. En cultura, las colonias, los viajes y el alfabeto fonético mostraron otros mundos y permitieron leer, escribir y difundir ideas.
Por eso la filosofía nace en Mileto y no en Egipto, aunque Egipto era más rico y avanzado. Egipto tenía faraón-dios y sacerdotes que guardaban el saber en secreto, sin libertad para cuestionar el mito. Mileto reunía las cuatro condiciones juntas: ocio para pensar, debate libre, permiso para criticar y nuevas ideas, y así pudo decir no al mito sin castigo y buscar el arjé en la naturaleza.