Inferencia de Datos: Descubre lo Oculto
La inferencia de datos es descubrir lo oculto usando pruebas. El texto te da datos visibles y tú los unes con lógica para hallar algo que no está escrito tal cual, pero que sí es cierto. No es adivinar, es deducir con fundamento.
Para dominarla debes distinguir tres palabras: dato, inferencia e inferencia de datos. El dato es un hecho concreto que puedes subrayar, como un nombre, fecha o acción. La inferencia es la conclusión que sacas entre líneas. La inferencia de datos une 2 o más datos explícitos para producir un dato nuevo necesario, con la fórmula Dato1 + Dato2 → Inferencia. Piensa como detective: nadie te dice que tu amiga está cansada, pero si entrenó a las 5 a. m., fue al colegio y se durmió en el bus, lo infieres.
El método siempre sigue el mismo orden. Primero subraya los datos duros: cifras, frecuencias y acciones exactas. Segundo conecta al menos 2 datos, porque una sola pista no basta. Tercero suma tu conocimiento del mundo sin inventar, usando lógica diaria. Cuarto verifica que sea la única explicación posible; si hay otra igual de probable, no es válida.
En el examen debes distinguir la copia del hallazgo y del invento. Copiar el horario no es inferir. Decir que tiene una rutina exigente y de alto rendimiento sí es válido si une madrugada, constancia y medalla de oro. Decir que odia a su entrenador es invento. Sigue el orden localiza, conecta, interpreta y verifica, y descarta opiniones y exageraciones.