Hormonas: tipos y funciones
Las hormonas son mensajeros químicos que viajan por la sangre para dar órdenes a distancia. Las fabrica una glándula endocrina, que funciona como una fábrica sin tubo y suelta su producto directo a la sangre. El mensaje viaja por todo el cuerpo, pero solo funciona donde hay un receptor, como una cerradura que solo se abre con su hormona llave. Esas células con receptor se llaman células diana, porque son el destino.
Hay tres tipos grandes según de qué están hechas, y su material decide si pueden entrar a la célula o no. Las peptídicas y proteicas están hechas de cadenas de aminoácidos, se disuelven bien en sangre pero no cruzan la pared grasosa y actúan desde fuera. Las esteroideas derivan del colesterol, sí cruzan la pared, entran y ordenan desde dentro con efecto más lento pero duradero. Las derivadas de aminoácidos vienen de un solo aminoácido transformado y son pequeñas y rápidas.
Sus funciones mantienen la homeostasis, que es el equilibrio interno, y controlan el metabolismo, que convierte lo que comes en energía y materiales. Regulan el azúcar y la energía, dirigen el crecimiento, controlan la reproducción, responden al estrés y regulan el agua y el parto. Por ejemplo, después de comer arroz la insulina baja el azúcar guardando glucosa, y en ayuno el glucagón hace lo contrario para recuperar el equilibrio.