Vasos sanguíneos: tipos y funciones
La sangre viaja por tubos llamados vasos sanguíneos. Unos la llevan rapidísimo desde el corazón, otros la frenan para intercambiar oxígeno y nutrientes, y otros la traen de vuelta para repetir el viaje.
Como el sistema de agua de una ciudad: las arterias son las tuberías grandes que salen del tanque central a toda presión, los capilares son mangueritas con agujeritos que riegan casa por casa, y las venas son los desagües anchos que recogen el agua usada y la devuelven con calma.
Casi todos los vasos grandes tienen 3 capas de dentro hacia fuera: íntima con endotelio liso que evita el roce, media con músculo liso y fibras elásticas que aguanta presión y cambia el diámetro, y adventicia de tejido conectivo que protege y sujeta. El hueco interior es la luz. El músculo permite vasoconstricción, que estrecha la luz, y vasodilatación, que la ensancha.
Hay 5 tipos en serie: arterias gruesas y elásticas que sacan sangre a alta presión, arteriolas pequeñas y musculosas que regulan el reparto como llaves de paso, capilares de solo endotelio donde ocurre el intercambio, vénulas delgadas que recogen la sangre, y venas anchas de pared delgada con válvulas que guardan y devuelven sangre a baja presión.
El orden siempre es corazón → arteria → arteriola → capilar → vénula → vena → corazón. La velocidad es v = Q / A_total, por eso en capilares la sangre va más lento porque su área total es gigante, lo que da tiempo al intercambio. Recuerda: arteria significa que sale del corazón y vena que entra, sin importar el oxígeno. La excepción son los vasos pulmonares, donde la arteria pulmonar lleva sangre pobre en oxígeno y la vena pulmonar trae sangre rica en oxígeno.