Tejido nervioso
El tejido nervioso es la red de comunicación rápida del cuerpo. Capta estímulos como luz, calor, dolor o sonido, los procesa y ordena respuestas en milésimas de segundo con señales eléctricas y químicas. Como una ciudad con WhatsApp, el cerebro y la médula espinal son la alcaldía donde se decide, los nervios son los cables de fibra óptica y las neuronas son los mensajeros.
Está formado por dos tipos de células: la neurona y la neuroglía. La neurona es la protagonista eléctrica que transmite el impulso, es menos numerosa y casi nunca se divide en adultos. La neuroglía es la ayudante que sostiene, nutre, protege y limpia, es mucho más abundante y sí puede dividirse. Los tipos de neurona son sensitiva, motora e interneurona; ejemplos de glía son astrocitos, oligodendrocitos y células de Schwann.
Una neurona típica tiene tres partes: dendritas ramificadas que reciben el mensaje, soma o cuerpo con núcleo que integra la información, y axón largo que envía la señal hasta los botones sinápticos. Muchos axones están envueltos por mielina, una capa grasosa fabricada por la glía que aísla como el plástico de un cable. Entre los tramos de mielina hay nodos de Ranvier donde la señal se refuerza.
El mensaje viaja como impulso nervioso en tres pasos: reposo con V ≈ -70 mV, potencial de acción por entrada de Na+ y salida de K+, y sinapsis química con neurotransmisores. En axones con mielina la conducción es saltatoria de nodo en nodo y alcanza hasta 100 m/s. El ejemplo de tocar una plancha caliente muestra el acto reflejo: sensitiva a médula, relevo con interneurona, respuesta motora al músculo efector y aviso posterior al cerebro para sentir dolor.