Tejidos vegetales secundarios
Los tejidos vegetales secundarios permiten que las plantas leñosas crezcan hacia los lados y ganen grosor, fuerza y protección. A diferencia del crecimiento primario, que alarga tallos y raíces desde las puntas, el crecimiento secundario añade capas nuevas sobre partes ya formadas. Es como ensanchar una carretera desde dentro.
Este engrosamiento lo producen dos meristemos laterales en forma de cilindro. El cámbium vascular, ubicado entre la madera y la corteza interna, fabrica hacia dentro xilema secundario o madera, que conduce agua y sostiene, y hacia fuera floema secundario o líber, que reparte azúcares. Produce mucho más hacia dentro que hacia fuera, por eso el tronco aumenta su diámetro cada año.
El segundo meristemo es el felógeno, más externo, que fabrica la peridermis o nueva piel. Hacia fuera forma el súber o corcho, de células muertas impermeabilizadas con suberina, en medio está el propio felógeno y hacia dentro la felodermis de relleno. La peridermis tiene lenticelas, pequeños poros para la entrada de oxígeno.
En climas con estaciones el xilema forma anillos de crecimiento: vasos grandes y claros en primavera y pequeños y oscuros en otoño. Cada par equivale a un año y permite calcular la edad. La madera joven externa o albura aún conduce agua, mientras la vieja interna o duramen solo sostiene. Este crecimiento ocurre en gimnospermas y dicotiledóneas leñosas y casi no existe en monocotiledóneas como el maíz o la palmera.